sábado, febrero 27, 2021
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Un nuevo estudio sugiere que el “olor a auto nuevo” podría no ser tan inofensivo como cree

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El olor a auto nuevo es omnipresente. Esa cierta mezcla de productos químicos de las telas, espumas y adhesivos de su automóvil es tan conocida que incluso hay ambientadores diseñados para agregar el olor a su automóvil una vez que desaparece. Sin embargo, un nuevo estudio proporciona algunas buenas razones de por qué es posible que no desee oler ese famoso aroma.

Para algunos antecedentes, lo que conocemos como “olor a auto nuevo” es en realidad el resultado de algo llamado liberación de gases. Con el tiempo, los productos químicos utilizados en las piezas del interior del automóvil se abren paso lentamente en el aire a través de este proceso, y ese olor combinado es lo que olemos en los vehículos nuevos.

El estudio, realizado por Aalekhya Reddam y David C. Volz de la Universidad de California Riverside, tenía como objetivo estimar en qué punto la exposición de una persona a carcinógenos conocidos iría más allá de los niveles seguros. Lo basaron en el tiempo dedicado a los viajes de los pasajeros, así como en los niveles de ciertos químicos detectados en los automóviles en estudios previos, y encontraron que la exposición a estos químicos, principalmente benceno y formaldehído, probablemente excedería lo que las autoridades de salud de California consideran un nivel seguro después de solo 20 minutos, y esa probabilidad solo aumentó con más tiempo pasado en el vehículo.

Ambos productos químicos están en la lista de cancerígenos reconocidos de la Proposición 65 de California y, casualmente, más personas de San Francisco y Los Ángeles tenían una probabilidad de superar el 10% de los umbrales de riesgo de cáncer de benceno y formaldehído que cualquier otro lugar estudiado.

Vale la pena señalar que aunque algo pueda ser clasificado como carcinógeno, eso no necesariamente garantiza que tendrá efectos adversos para su salud, ya que depende de la dosis y de la frecuencia con la que uno se somete a ella. Sin embargo, la pregunta sigue siendo: ¿qué se puede hacer para mitigar los peligros de la exposición a carcinógenos? Dado que no conducir prácticamente niega el sentido de comprar un automóvil, depende de la industria que, sugiere el estudio, podría sustituir esos productos químicos con materiales menos dañinos.

Raúl Reyes
El AutorRaúl Reyes
Periodista
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